Antonio Garrigues Walker abogado de profesión, es uno de
los miembros más prestigiosos del mundo empresarial español, con un
currículum brillante y extenso. Es presidente de Garrigues Abogados,
presidente de Rolex España, miembro directivo de diversas
multinacionales con sede en España y asume la presidencia o es
miembro de un sinnúmero de comisiones y asociaciones de prestigio,
tanto españolas como del resto del mundo. En la segunda jornada de
este foro internacional Pilot, el señor Garrigues hizo una
interesante e instructiva exposición de sus opiniones acerca de la
globalización y sus consecuencias.
Haciendo referencia a esta segunda guerra del Golfo recién
comenzada, el señor Garrigues mostró como cualquier conflicto o
incertidumbre generada en cualquier parte del mundo, es susceptible de
afectar a todos dada la estructura global de la economía del planeta.
La especulación es siempre fruto de la incertidumbre, así pues,
antes del reciente conflicto en Irak, la bolsa tendía a la baja
debido a la incertidumbre de si tendría lugar o no la intervención
militar, y por tanto, cual iba a ser la posible evolución de los
precios del petróleo. Una vez comenzada la guerra, dado el abrumador
desequilibrio de fuerzas, era de esperar un conflicto breve, lo cual
alentaba el reciente optimismo bursátil. Según avanzan los días
parece ser que la guerra, y por tanto, el control del petróleo
iraquí no es cuestión de poco tiempo, y ha conducido a un pesimismo
en los índices.
Las economías parece que están cambiando, la crisis japonesa
parece no acabar aún teniendo reducidos a 0% los tipos de interés,
incluso se está barajando la idea de remunerar los préstamos. Otro
tanto parece que ocurre en Estados Unidos, donde a pesar de los
notables incentivos fiscales, no consiguen reactivar la economía.
Alemania (como Japón) parece encontrarse en un problema estructural
grave, con costes sociales absurdos y una falta de flexibilidad
alarmante. ¿Es necesario generar nuevas estructuras? ¿Y es realmente
posible?.
La respuesta puede estar en la falta de credibilidad de los
líderes, pues el inversor no parece ahora confiar en nada ni nadie,
lo cual unido a que a día de hoy la bolsa nos afecta a todos, pues
hasta los pequeños ahorradores mantienen sus fondos en acciones, una
bajada en la bolsa supone una caída del consumo. Así pues la marcha
de la economía depende en gran medida de la credibilidad de los
sistemas, por lo que hay que pensar en valores morales, y en nuevas
instituciones globales que devuelvan estabilidad y confianza al mundo,
pues la ONU, la OTAN e incluso la Unión Europea, dada la actuación
poco acertada de los últimos meses, han salido mal paradas siendo las
primeras víctimas colaterales de este reciente conflicto. Realmente
es necesario crear un organismo ejecutivo multilateral efectivamente
capaz de aportar credibilidad a las acciones internacionales y que
acabe con parte del exceso de incertidumbre en los mercados.
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